Marruecos, un casus belli de manual

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Escuchen el programa Diplomacia de Radio Ya y tras ello, sólo podrán opinar como nosotros. La fuerza de la razón es lo que tiene…

Marruecos es un claro enemigo de España (y por supuesto el anglosionismo personificado en EE.UU y el R.U,que apoyan manifiestamente, al Moro).

Si España fuera una nación sana y seria habría entablado una abierta confrontación, incluso violenta, con Marruecos y ya la habría ganado y siempre que los EEUU no hubieran intervenido, pudiéndose anexionar Marruecos (como el Moro hizo con nuestra exprovincia saharahui con el beneplácito gringo).

Pero señoras y señores, aquí no hay huevos y además la traidora cerdocracia española está con el Moro.

No se trata de una “catástrofe” humanitaria en la que negros, marrones o blancos huyan del hambre y vengan a la desesperada.

Se trata de invadir el territorio español mediante quintacolumnistas para generar la presión suficiente para hacerse con Melilla (con mayoría ampliamente musulmana), Ceuta (con una mitad musulmana), parte de las aguas españolas en Canarias  (por éso de las “tierras raras” en el submarino Monte Tropic que acabará explotando EEUU) y si pudiesen, con  Andalucía (por éso de la carga histórica que conlleva).

En cierta forma, el efecto será el mismo que el provocado por Israel sobre  los territorios palestinos: la ocupación de territorios de mayor o menor amplitud, en función de la resistencia que encuentre el Moro.

Ahora bien, Marruecos (quien tiene la comunidad judía, en parte sefardí, más grande de cualquier nación árabe) difiere en los medios empleados por Israel, pues hasta ahora se limita a desangrar al huésped, debilitándolo desde dentro, para quebrar la integridad territorial española.

Es obvio que esto no pasa por casualidad.

¿A que no se imaginan que para invadir Gibraltar miles de españoles de La Linea entrarán en masa como aquí en Ceuta y Melilla?.

¿Saben cuáles serían las consecuencias?: expulsión inmediata y una posible confrontación con el R.U a instancias de éstos, claro está.

Marruecos, con más paciencia que medios (por ahora), prevaliéndose de la debilidad española, va dando pasos firmes que culminarán con ese Gran Marruecos.

Y  no se engañen, mientras el enemigo está dispuesto a morir por ello, los españoles, pueblo estrogenizado, no, pues no en vano está sometido a la satrapía de  un gobierno golpista (cooperador necesario con el golpismo secesionistas), genocida (por la gestión del coronatimo), entreguista y colaboracionista (con Marruecos con la excusa de la inmigración en pos del multiculturalismo).

Por éso, quizás, el enemigo, el Moro, se merezca la victoria.

No en vano, para contribuir a ello, el presidente del politburó cerdocrático, el psicópata Sánchez, ya les está vendiendo, como pardillos que son en su inmensa mayoría, la  Agenda 2050 que es un calco de la Agenda 2030, para que la élite pueda seguir parasitándoles más si cabe, y todo ésto, con su dinero, el de ustedes (no va a ser el de ellos), y entre éso y el que no dará explicación alguna sobre nada (ni sobre la genocida gestión de la plandemia, ni tan siquiera sobre nimiedades como el plagio de su tesis o enchufe de la Bego en la “uni” por 6.000€ al mes o las timbas que se monta en La Mareta con sus coleguis). Y todo “por su bien”, el de ustedes, aunque en realidad es el de ellos.

Ahora bien, ¿se va a conformar con el Gran Marruecos pudiendo someter a toda España teniendo en cuenta el acopio de inmigración magrebí del que ha hecho España durante décadas?.

No, y hará bien, e impondrá su cosmogonía islámica (que contemplamos como mal menor) a esta decadente sociedad patria y después todos con la chilaba y el hijab. Merecido será y luego, a obedecer y cuidadín.

Ah, y para esos progres multiculturalistas, hay que decirles que lo moritos no se llevan bien con la podrida ingeniería social occidental (femimarxismo, viogenización, homosexualismo, multiculturalismo, etc) que ha destruido nuestros pilares de tradición romana y cristianaº y con ello la familia, la sociedad, la economía y la política (por supuesto).

Ellos si acaso, tienen más predilección por los burros y las cabras, que por  “infieles” tan “impuros” como una podemita a la que le gustan las tortillas o un sociata al que le ponen los machitos muy verracos en modo Village Peaple.