Alguien tendrá que enterrar a los vacunados fallecidos

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En este video, el valiente doctor Vladimir Zelenko pone las cosas claras, respondiendo a los miembros de la Corte Rabínica de Israel. Evoca a un pasaje véterotestamentario, la verdad donde la honestidad y la claridad mental del doctor Zelenko es manifiesta.

O el loco es él o son los demás, y nos tememos que sean los demás.

Dura media hora, está subtitulado y es verdaderamente entretenido  al igual que lacenrante por causa del Himalaya de mentiras en que las sociedades covidianas se mueven al tiempo que progapan.

En el video se pone de manifiesto la gran farsa covidiana en la que estamos inmersos y en bucle desde hace año y medio.

Señores, les están matando y Vds venga a poner la otra mejilla para la próxima dosis.

Búsquedas en Google tipo pedir cita para vacuna covid, autocita vacuna covid, cambiar cita vacuna covid, certificado vacuna covid, segunda dosis vacuna covid resultan verdaderamente populares, lo que desmuestra que el personal está que se caga de miedo. Y además, el ranking de estas búsquedas se lo llevan regiones españolas como Cataluña e Islas Baleares. Curioso, y éso que aspiran inúltimente a ser independiente (o sea, a seguir parasitando mientras viven del momio).

El personal, preso del miedo covidiano que les han inoculado, está que se mea pero no echa gota.

Y tiene motivos, el primero por su cobardía y el segundo porque lo que está aconteciendo no sólo es Historia, es Historia del Genocidio perpetrado por todos los gobiernos de los Estados al servicio de la Agenda 2030, documento que contiene los objetivos de la ominosa élite que gobierna el mundo.

Es evidente que esa oligarquía no necesita ya de bombas ni balas. Le basta con inocularles dócilmente, cuan ovejitas en el matadero, le veneno que les orden que se pongan, eso sí, “por su bien“.

Aunque todos sabemos que cuando la injusticia es ley, la rebelión es orden, mientras la masa no se alce no habrá remedio.

Mientras, alguien tendrá que enterrar a los muertos de la vacuna (la querida periodista Elia Rodríguez murió de una inoculación en la víspera de una “vacuna” de dosis única y no de un accidente doméstico). Así que  es preciso los enterraremos nosotros, los no vacunados (si antes no aparecemos “suicidados”, “accidentados” por las cloacas del Estado de Desecho -irónicamente llamadoDerecho-o vete tú a saber).

Que les vaya bonito, cobardes.