Los cuatro jineteros del apocalipsis

Los jineteros del apocalipsis no es el título de una película de suspense, de terror o porno.

Los jinetes del Apocalipsis de San Juan son una cosa y los jineteros del apocalipsis patrio, otra.

Aquéllos eran cuatro, a lomos de caballos blanco (la conquista), rojo o alazán (la guerra), negro (el hambre) y amarillo o claro (lamuerte).

Los cuatro jineteros del apocalipsis en clave europea son  la encarnación de lo que son los entreguistas en modo Sánchez, Conte, Macron o Merkel.

Los cuatro jineteros del apocalipsis en clave patria, que no van a lomos de caballos, sino de los medios de comunicación son Sánchez (El enterrador), Iglesias (El sepulturero y marqués de Galapagar y toma nota a modo de jarabe democrático y para la futura querella por delito de odio), fraCasado (El odioso cómplice) y el resto, Los deleznables, que están por lo mismo: que lo que en Venezuela costó años, en Españizuela lleves meses.

Abascal se libra del resto, Los deleznables, por que tuvo huevos en la fracasada moción de censuras y siempre que remate faena en breve plazo tome la calle con los suyos para tomar todo el poder pacíficamente, pero con la legitimidad que da tener tras de sí al pueblo español,  y descabalgar a estos traidores a España, a fin de abrir un proceso constituyente. Si no es así, no tenemos inconveniente en incluirle próximamente entre Los deleznables.

Son jineteros porque son como putas entregadas al globalismo y son del apocalipsis porque aceleran el final de toda una era.

Algunos comparan a Sánchez con Perón por este paréntesis de 6 meses que le servirá de coartada para servir España en bandeja de plata al Nuevo Orden Mundial. Ya quisiera ser Perón en tanto otro gallo nos cantaría. Simplemente es comparable en modo acelerado más a Chávez que a Maduro.

 

Sánchez, pedazo de jinetero de malecón habanero, nunca te perdonaremos que nuestros hijos se queden sin Semana Santa y sin Navidad. Y lo demás, tampoco.

Los cuatro jinetes del apocalipsis patrio son una resultante de la degeneración del régimen franquista, con el jinetero Sánchez a la cabeza, que pretende aparecer no como Santiago Matamoros, si no como un sujeto masónicamente correcto, secuestrando y condenando al hambre a todo un pueblo (menos a las castuzas política o funcionarial, que para éso se suben el sueldo casi el 1%, o a las mafias subvencionadas que parasitan en derredor de la ideología de género y el multiculturalismo). En realidad es un aplicado chavista al que le urge acabar con España y con una parte de los españoles con la excusa del estado de alarma permanente, con elementos acelerantes como el coronafraude, para instalarnos, sin haberlo pedido, en la degradación del régimen (ya tocaba) y el hambre.

Todos los demás o son colaboracionistas del régimen por activa o pasiva, como  paniaguados y cómplices o desesperados por la pérdida de trabajo, por el hambre, por la miseria.

 

De la «democracia» a la dictadura, aquí conseguida en tiempo record. España es la alumna aventajada de Venezuela. Pero nada es gratis.

En esta nueva subnormalidad que padecemos, reforzado con seis meses de estado de alarma, inconstitucional sin necesidad de matiz alguno, con conculcación de todos nuestros derechos y libertades (que no son constitucionales, que son producto del derecho natural y que tenemos por el mero hecho de nacer) y bajo un toque de queda (eufemísticamente supresión ambulatoria en franja horaria), todo es delegado a los esbirros al frente de las comunidades autónomas (lo que en sí, jurídicamente, es un imposible) resultando un insulto a la inteligencia y en un devenir  infumable.

La coartada es evidente en tanto el Nuevo Orden Mundial (NOM) lo impone a otras naciones como Italia, Francia, Alemania, etc por mor de la Plandemia.

Pues bien, Sánchez, tú y tus jineteros del apocalipsis estáis ante un momento histórico decisivo y no podréis con nosotros porque somos parte de ese soberanismo refractario a la nueva subnormalidad impuesta por tu amo, el NOM.

 

Sánchez, como jinetero del apocalipsis sólo traes  hambre, dolor y muerte. Aquí están los hambrientos que te descabalgarán con furia. Recuérdalo y cuando estés cayendo del caballo, mírales a la cara. Son los rostros que tú has querido abocar al hambre.

La devastación económica, la miseria y el hambre es causa suficiente para una revolución social y nacional. Los que la van a protagonizar aún no lo saben, pero estarán y frente a éso tendrás que o someterles físicamente o dejarlos hacer.

 

Sánchez, no nos vendas como «pagapensiones» lo que son «robapagas» y potenciales terroristas. Es un clamor que España no puede ni quiere soportar más servidumbres. Vete con tus negreros oenejetas subvencionados y con su «mercancía» quintalumnista fuera de España. Mira a ver si te acojen en sus naciones de procedencia.  

Al final la pelota está en tu tejado y cuanto más dolor causes, más antipatía cosecharás.

Sánchez, acuérdate de que vivirás historia, y será traumática, porque el hambre al que condenas a una parte sustancial de españoles no sabe de delicadezas. Y estos españoles sí están disciplinados en el orden, la disciplina, el trabajo y la necesidad. No así tus hediondas jarcas hechas al caos, la indisciplina y la holganza.

Los primeros te descabalgarán y con suerte, quizás tú y los demás colaboracionistas podréis salir de aquí a pedir asilo a algún país caribeño. Y rezamos por ello.