Apocalipsis en España: peste roja y coronavirus

Ubicando la cuestión, en España se ha dado cita el apocalipsis con dos plagas bíblicas: la peste roja y el coronavirus (gripe china de diseño).

La primera ya estaba antes de que debutara la segunda, pero la gripe china de diseño es menos letal que la peste roja.

Al hilo de un interesante artículo de Tercios de Aguilar, cuyo enlace les dejamos aquí, podemos establecer unas consecuencias, sin ánimo pontificador ni exhaustivo:

SOCIALES

Podríamos resumirlo en un trauma insuperable en pos de la reducción poblacional patria conforme instrucciones del NOM, vía ONU y OMS, voceros de la sinarquía, concretado en el documento Agenda 2030.

En lo social, al tiempo que se propaga el coronavirus, la peste roja arrecia de forma tragicómica con un alcance total y un efecto devastador.

Y así, desde mitad de marzo ya no hay muertos por gripe, ni por neumonía, ni por patologías coronarias. Sólo hay coronavirus. Se crean situaciones en las que los enfermos de patologías diferentes al coronavirus, con la excusa de la priorización de la atención de la pandemia, no pueden acudir a centros sanitarios para ser atendidos o intervenidos (salvo urgencia vital) y otros se niegan a ir a esa suerte de morideros, eso sí, sanitarios, para evitar que se les deje morir por omisión, no priorizándoles, en función de los protocolos internos de los infinitos sistemas de salud españoles, edad u otras circunstancias.

En Cataluña, por ejemplo, los abuelos mueren en casa porque la sanidad catalana no da para más por causa del «España nos roba».

En otros casos, los abuelos prefieren estar confinados en esos campos de concentración (y muerte por el potencial contagio) que son las residencias geriátricas, mientras piensan si sería el beso del nieto o bisnieto quien les contagió, con tal de no ingresar en hospital alguno (si los pretendieran ingresar) porque tienen miedo y no sin razón.

Y por último,  una masa ciudadana colaboracionista al tiempo que ovejuna y de encefalograma plano, asume su arresto domiciliario de buen grado, «chivándose» al profe si otro ciudadano rompe la «cuarentena» (salvo si es Sánchez o Iglesias y cía quien se la salta) demandando más medidas, más duración y dureza del confinamiento, al tiempo que como si fueran de la banda de los osos aplaudidores se dedican al «balconing» de las 20 h. Rinden culto enfermizo a los sanitarios, omitiendo toda acción encaminada a rendir respeto a los miles de muertos liquidados por omisión, en formato de ¿indeseado? genocidio, de una u otra forma, por el sistema. Mientas, durante lo que se llama ya la Gran Reclusión, se atiborran de todo lo que empeorará su estado de salud, por mor del sedentarismo (incremento de niveles de glucosa, colesterol, ácido úrico, etc), la ansiedad y la depresión que les aboca a la politoxicomanía (alcohol, ansiolíticos, antidepresivos, etc, etc) y por tanto a su autodestrucción (piensen en el número de psicopatologías, frustracciones en esas moradas y el incremento de suicidios, que será acallado, y denles las gracias a Sánchez).

Y a todo ésto, contemplen ese lumpen patrio decadente de machos estrogenizados y hembras amachorradas, con un denominador común, una alopecia en mayor o menor medida, que confirman que la sangre, la raza, la casta hispana está perdida en beneficio de minorías en pos del reemplazo cultural y poblacional sostenido a cargo del presupuesto, o sea todos nosotros, que también la acabarán perdiendo en tanto los tiempos son los propios del ocaso.

Si patético es lo anterior, los escasos cachorros producto de los machos y hembras que aún, valientemente, se reproducen, enciman están obligados a sufrir en sus zulos los rigores de una injustificada «cuarentena», teniendo menos libertad de cualquier cachorro de otra especie o cualquier mascota.

Eso sí, la disciplina del sojuzgamiento, vía «humillación integral» está ya, debidamente interiorizada. Y es que no somos  como super Sánchez. Este, con la santa, la madre y el suegro afectados por el coronavirus (el virus, no el Borbón) puede perpetrar sus fechorías sin cuarentena alguna, como le pasa al Ireno Iglesias o Pablito Montero, que en estos tiempos tan confusos no sabes ni cómo se llama y más cuando ha cambiado de montura.

Y además, aunque hay centenares de miles contagiados (incluso algunos millones por éso de los asintomáticos) y miles de muertos (tantos que hasta han perdido la cuenta, literalmente), para el poder son números, en tanto no los hemos visto. ¿Se dan cuenta como los infames y bochornosos programas de los medios de propaganda se llenan de aplausos y de estupideces y nos ocultan los fallecidos, sus imágenes, sus féretros, sus despedidas?. Sencillamente les están tratando como a niños de teta.

¿Se imaginan que este «marrón» le hubiera caído a los peperos o a los voxistas?.

La peste roja estaría en la calle quebrantando cualquier cuarentena y ejecutando una «toma de armas» ante Moncloa o el Congreso, no les quepe duda. Sería la excusa perfecta para su particular involución.

ECONOMICAS

Podríamos resumirlo en un concienzudo «acabose» por mor del comunismo (esa forma de globalismo, en modo capitalismo de estado) ya instalada en España y del liberalismo en otras (otra forma de globalismo en modo comunismo de estado) que precedió a esta lacra comunista.

En lo económico, la peste roja es tragicómica con un alcance total y un efecto devastador.

Es «glorioso» ver como el NOM aplica el manual globalista para tapar el agotamiento y colapso de ambos sistemas, el comunista y el liberal a fin de que con la excusa del «coronavirus» puedan implementar una economía de guerra al servicio del interés general, confiscación y corralito incluído (todo sea por el art. 128 de nuestra derogada, de facto, Constitución).

Y para recordarlo está el aplicado alumno de Vestrynge (agente del globalismo), el comunista burgués Iglesias (su gran trauma fue no nacer en el rancio abolengo de la castuza de los comunistas de Dior, aunque sí naciera en el ámbito de la casta funcionarial, siempre afecta al régimen que sea).

La «parada técnica» económica ha sido una parada en seco que condenará al averno hogareño a millones de españoles que en el mejor de los casos malvivirán (habrá más muertes derivadas de la peste roja que nos condena a la pobreza que del propio coronavirus) tras destruir el sistema, a través de este régimen mutado a bolivariano, y a conciencia.

Se desprende que el proceso de bolivarización vía jibarización de la economía es manifiesto e irreversible.

Si además concurriera la orfandaz de ayudas económicas suficientes para ir «trampeando», la necesidad, el hambre y la desesperación nos abocarían a revueltas sociales que justificarían aún más el ejercicio de la coerción abierta por el régimen de un sistema cancerígeno.

Comunistas, decidles a los trabajadores que unos ya no trabajarán más y que otros trabajarán más precariamente y cobrarán menos , mientras os justificáis diciendo que hay que priorizar los servicios públicos, esto es, que sólo queda pasta (y sólo por ahora) para pagar el sueldo de políticos, asesores, funcionarios, pensionistas e subsidios a oenejetas e inmigrantes y por supuesto el vuestro.

Nuestra apuesta 2020 es clara para España (sin salvación): PIB: -12,5-15%; DESEMPLEO: 22,5-25%; DEUDA:130-135% s/PIB. Y nuestro fundamento para ello:España sólo tiene huesos, y la UE le ha comido todo el músculo. Y tal vez seamos optimistas.

POLITICAS

Podríamos resumirlo en la coexistencia de un Estado cada vez más débil frente al enemigo interno separatista, aunque aparentemente «fortalecido», con una napalización de la Nación, a conciencia, y una zombificación ciudadana a base de gasificarla con ingeniería social durante décadas gracias al marximo cultural abrasador que utiliza la mundialización y la globalización como fuego redentor.

De por medio tenemos un «mando único sanitario» entre 19 sistemas sanitarios propios de las 17 CCAA y de las 2 ciudades autónomas, no acertando con una compra de material sanitario al comprarlo en un «chino», reprochando, eso sí, que Amancio, el de Zara, gestione lo que promete con precisión alemana.

El confinamiento en masa es genocida, es un fracaso y no vale para nada habida cuenta que la fase de contención pasó mientras el progrejeterío separata patrio gritaba consignas tan «ocurrentes» del tipo  «no más rosarios para nuestros ovarios» o «la talla 38 me aprieta el chocho» (recordar el 8M), pero aún pudiéndose justificar un confinamiento selectivo, éste había de ampararse en la existencia de unos test fiables de los que no se disponía ni se dispone, hasta el punto de que los de los que trajeron de Ucrania, con una fiabilidad menor a un 30%, despreciando todo proveedor español (de donde se deduce que el comisionista de turno sacaba más con los de los ucranianos que con los patrios).

Si Sánchez, sonado y noqueado, continúa en la lona es por su particular psicopatía de manual, a la sombra de un depredador con chepa, que espera su momento, dejando que aquél se queme, al tiempo que le va probando con planteamientos abracadabrantes e imposibles como la renta mínima, que suponemos pagarán ellos de su peculio porque salvo que tiren de la fotocopiadora, no pueden crear emitir dinero en tanto que hasta en éso se ha cedido al globalismo.

Y respecto a los silencios, ¿qué podemos decir?. Por puro tactismo en pos de su estrategia (ganar las próximas generales con o sin pucherazo), los peperos y voxistas (los ciudadanitas están muertos ya) actúan como cómplices con su silencio del «gran timonel» Sánchez y de la hiena «chepa rayada», dejando que se hagan en su propio jugo, sin tener presencia alguna en la calle, denotando un ejercicio de paciencia y contención interesado, pero obviamente para ellos mismos, no para un pueblo que ya está zombificado y que como tal, es probable cambie su voto en pos de sendas opciones del régimen (no son mejores que Sánchez, son hasta peores, pues en ellos una parte de la población depositó unas esperanzas abocadas en pos de la cerdocracia partitocrática).

Así todo, recuerden: Sánchez es un presidente ilegítimo (pucherazo previo), golpista (estado de excepción bajo estado de alarma) y genocida (por ¿omisión indeseada?). En definitiva, él y su nomenclatura es un manojo de peste roja criminal.

Eso sí, se han llevado por delante varios cientos de miles víctimas y miles de fallecidos (especiamente abuelos a los que no van a echar de menos por éso de que no les votaban). Escandaloso, pero una república monárquica bolivariana es así.

¿ Y CUAL ES LA SOLUCIÓN ?.

La rebelión pacífica ciudadana.

La única que puede prosperar es la asociada a un proceso lógico que consiste en tener conciencia de nuestra condición de esclavos, perder el miedo, romper cadenas, salir a la calle y abrir un proceso constituyente en pos de un estado unitario y meritocrático representativo amparado en una representación social natural, al abrigo de un estadista, condenándolas al averno y para siempre, a partidos, sindicatos y organizaciones internacionales.

Ello traerá pobreza y hambre durante uno o dos años, pero tras ello, despegaremos con fuerza, ganaremos velocidad de crucero y seremos ejemplo hasta el punto de que pretenderán impedirlo en tanto saben que una España unida en pos de una idea, provoca miedo y no hay enemigo que pueda con ella.

Sólo así España será honrada por los españoles que hayan sufrido su particular metamorfois de gusanos (zombis) a mariposa (ciudadanos).