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La historia oficial contiene grandes mentiras. Pero éso ya lo saben.

Con más razón, podemos concluir que  la historia de la II GM (Segunda Guerra Mundial) = Propaganda.

Buscamos la verdad, y hasta ahora no se corresponde con lo que nos han contado en cuestiones sustanciales y ésto es lo más grave.

Como bien decía Napoleón, la historia la escriben los vencedores, y por éso la historia que nos han querido colocar de la II GM es propaganda de paniaguados.

Si hubiera vencido quien perdió, otro gallo nos cantaría y esta decadente Europa sería nuevamente un faro de esplendor de un gran imperio que irradiaría al resto del mundo, sin demoliberalismo, sin comunismo, sin globalismo, sin toda esta mierda de caramelo envenenado que les vende bajo un envoltorio «democrático» y «por su bien», que es el de ellos, no el suyo.

El mundo que ahora están padeciendo es producto de los vencedores de la II GM, y no de los perdedores.

Carguen contra los herederos de los que vencieron todas sus frustracciones porque les han confinado (secuestrado), impuesto bozal (sometido, hasta el punto que los perros no llevan bozal y Vds sí), timotesteado con timotest inidóneos que entrañan riesgos físicos y timovacunado. Más doma y domesticación es imposible.

Pídanles cuentas a esos herederos de los que vencieron porque son los responsables de que vivan en un sistema mundialista que les ha liquidado un sistema de derechos fundamentales y libertades públicas que per se tenían por ley natural, sin necesidad de que organizaciones globalistas supranacionales positivizaran en estúpidos tratados y convenios internacionales.

Por éso, cuando hay luces que por sí sólas irradian verdad (cuestionan la hagiografía histórica), pasando por el tamiz del proceso revisionista, hay que ensalzarlas por su valentía y su propio contenido que difiere, muy sustancialmente de todas las mentiras que les han contado.

Para empezar, para conocer la historia de verdad, estaría bien que se suscribieran vía Ivoxx a los podcast del programa Planeta Zero.

Y si lo prefieren, suscríbanse a los videos que hay en Youtube de Planeta Zero.

El trabajo de campo realizado por su propio conductor del programa es sensacional, por éso le felicitamos efusivamente. No les pedimos que compartan todas las conclusiones de cada uno de los episodios de ese programa (de hecho nosotros no lo hacemos), pero sí que escuchen, confronten y concluyan, si es que aún sus neuronas, a pesar del bombardeo mediático lleno de fakes, se lo permite).

Y miren, cuando escuchen los podcast o vean los videos, pregúntense qué se gana intentando buscar la verdad histórica que se nos oculta. Nada salvo el ostracismo que poco a poco va perdiendo fuerza.

La satisfacción de encontrar fuentes que cuestionan esta gran mentira histórica de la II GM es, créannos, enorme.

Como muestra, ahí tienen a Hans Kammler, intelectualmente superdotado, sobradamente preparado, general entregado a su patria y responsable de las Wunderwaffen (armas maravillosas) del III Reich, y que los aliados, como deudores tecnológicos de la Alemania nacionalsocialista, han emulado, perfeccionado y utilizado. No en vano, los misiles de corto, medio y largo alcance, los aviones a reacción, las «campanas», la bomba atómica, las armas sónicas, etc, etc, fueron obra de esa Alemania y de científicos entregados hasta el final. Conscientes de ello, los aliados montaron para aprovechar todo ese trasvase científico la operación Paperclip.

Si la II GM hubiera durado un poco más, hubiera vencido el Eje y otro horizonte hubiera pintado. Mientras, sufran la tiranía, la opresión y el oprobio de esta mierda de globalismo que padecen hasta que tomen conciencia y se rebelen contra el mismo, lo extirpen y permitan que acontezca justamente el enemigo del globalismo al que tanto combatieron los carceleros que ahora les custodian hasta cuando van a mear y les dictan las normas que tienen que seguir (por supuesto sin rechistar) en esta inmensa prisión y eso sí, con la inestimable complicidad del preso que asume su condición.

Perseveren en su condición de presos y esclavos o corten sus cadenas y sean hombres libres para defender sus naciones y pueblos.

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