Elisa: la camarada falangista

La eterna historia de lo pasado y lo venidero. Ahora lo revolucionario es ser «fascista» según se desprende y prueba de ello son las camadas de «fascistas» que salen de las covachuelas rojas. Toda fruta requiere su tiempo, pero estas nuevas generaciones están de rojos hasta los mismísimos y como para no estarlo, cuando están por una ley de eutanasia que va a mermar, entre otras, a sus huestes por inválidos mentales politoxicómanos (además del expectante Echenique que no le debe abrochar la chaqueta al cuerpecillo). Vean con perspectiva.

Eso sí, los pertinaces ignorantes de la izquierda no distinguirán, porque no saben el fascismo, el nacionalsocialismo o el nacionalsindicalismo en tanto no tienen ni puta idea de nada, salvo de parasitar y estar «colocados» como politoxicómanos todo el puto día.

Y es que están tan «puestos» que con unas pocas palabras «mordaza» quedan petrificados: globalista, comunista, hispanófobo, delincuente, proterrorista, pedófilo, politoxicómano…

La intelectualidad sólo habita en el socialpatriotismo. El resto que dice formar parte de la misma es puro resultado de lo acomodaticio, gracias a la subvención de turno, mientras se ensimisma con la birra y los canutos. O sea, como las jeringuillas de los yonkis, pura excrecencia desechable.

Elisa García Grandes ha escogido el camino más tortuoso (y a pesar de sus condicionantes próximos) es decir, el de la cruzada ideológica ante el nihilismo destructor que hay que vencer y desterrar para renacer. Elisa, no estás sóla. Todos los camaradas socialpatriotas estamos contigo. Eres faro de luz que irradiará a los tibios y a los que han escogido el camino equivocado. Los que estamos en el mismo barco, nada tememos porque Dios está con nosotros. Nada de lo que avergonzarte, todo de lo que enorgullercerte. ¡ Arriba España !.

Escuchen a la camarada Elisa cómo a pesar de su juventud, diserta sobre algo tan español como el nacionalsindicalismo y si no ven que pertenece a esa élite de jóvenes preparados que ayudarán a revertir este rumbo suicida de España, es que están ciegos.