Vox es una lavadora

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Muy hasta los cojones tienes que estar para volver a vivir de tu trabajo, obviando la tranquilidad que da vivir del momio. Serrano, con tu renuncia, te redimes. La gente al que le queda al menos una pizca de dignidad no puede estar en la política española hoy como patio de Monipodio al servicio del Nuevo Orden Mundial, gobernando contra España y los españoles (lo que nos merecemos especialmente por nuestra complicidad)

Vox es una lavadora que en ocasiones se representa como un agujero negro que todo lo engulle como disidencia pepepa. En otras como una centrifugadora donde ya no anida gente de talla, con honestidad más o menos amplia.

Como en los nidos peperos, ciudadanitas, sociatas, podemitas y separatas, lo que va quedando es lo peor. Los restos, la ganga, la quincalla en tanto se han cargado una lista infinita de patriotas entregados.

Son tantos los cadáveres ex Vox que ya ni los enumeramos.

En otros casos, nos fuimos. ¿Verdad Smith que no tenías huevos para cortarnos la cabeza porque sabías que teníamos razón en que estabáis peperizando y ciudadanizando Vox y que al final nos fuimos por puro aburrimiento y éso que no queríamos ir en listas porque no somos «demócratas» como tú, que aceptas esta cerdocracia partitocrática como mal menor?.

Habéis jugado con el patriotismo en modo patriotero. Que os den. No ilusionáis más que a los peperos ilusos y a los que les prometéis medrar a costa de su mediocridad. Vuestros votos y vuestra representación nos importa una higa porque la masa es tan indecente (está en su naturaleza) que sólo sigue a los pastores, aunque sean unos desalmados como toda la castuza política patria.

Hoy anunciaba su retiro político el llamado juez Serrano.

No extraña pues aunque fue el impulsor de Vox en Andalucía y ésta del éxito patrio de Vox, en Vox ya no queda si no lo peor.

Nuestra reflexión es clara:

La vida política hoy es cosa de ratas. Los nobles, los honestos, los honrados, los decentes en definitiva, no tenemos cabida en ella. Además, de los decentes, una gran parte, si no toda, rechazamos lo que Bielsa tildaría de Satanocracia al servicio de la Sinarquía, que diría nuestro admirado Perón. Mientras, y como diría el inmenso Tayllerand (recomendamos su biografía y sus memorias especialmente) tomemos un café caliente como el infierno, negro como el diablo, puro como un ángel y dulce como el amor y apostillo, y veamos cómo la noche da paso a un nuevo amanecer, donde arriba estaremos los decentes para actuar con un sentido de estadista en pos del bien común que no es el de la Humanidad, sino el de España, más que de la masa española (infecta de odio, envidia, mediocridad y mezquindad). Mientras tanto, cada palo que aguante su vela y cuanto peor, mejor si con ello se lleva todo lo despreciable y deleznable por delante, aún a costa de nuestra reducción a la ignonimia y sojuzgamiento. Todo lo que va contra el orden natural que rige la ley natural acaba siendo destrozado por sí mismo, porque lo humano es efímero y Dios es eterno.

Ah, y recuerden, no le pasen ésto al enemigo pues confundirá a Bielsa con un cantante, a Perón con una fruta y a Tayllerand con un jugador de Real Madrid…

¡Arrriba España!.